Agni

En el marco del hinduismo, Agní (del vocablo sánscrito agní: ‘fuego’) es el dios védico del fuego. Junto con los dioses Indra y Suria conformaban la “trinidad védica”, que más tarde fue reemplazada por la trinidad puránica de Brahmá, Visnú y Shivá). Agnídev es hijo de la diosa Pritiví (la Tierra) y del dios Diaus Pitar (‘Dios padre’) ―que es una derivación de un antiquísimo término indoeuropeo que en Europa se convertiría en el griego Zeus, el latín Deus y Iú-piter (Júpiter)―. Una de las tareas de Agnídev es la de ser mensajero entre los dioses y los mortales. Protege a los hombres y a los hogares de los hombres. En su cabeza tiene un millón de ojos. En el arte hindú se lo representa con dos rostros —lo que sugiere sus efectos beneficiosos y destructivos—, ojos y cabello negro, tres piernas y siete pares de brazos. De su cuerpo emanan siete rayos de luz (otro de sus nombres es Sapta Yijuá, ‘siete lenguas’). Su vehículo es un macho cabrío, o una cuadriga tirada por cabras (o más raramente por loros). Actualmente en los templos hinduistas todavía se utiliza el sagrado taladro agní manthana (‘batido de fuego’) para generar fuego por fricción, que simboliza el milagroso nacimiento diario de Agní.

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