labios

Los labios son la puerta de entrada del aparato digestivo y la apertura anterior de la boca. Presentan una porción muscular central, de músculo esquelético, recubierta por fuera por piel y por dentro por una mucosa. La porción muscular central corresponde a músculo estriado voluntario, recubierto por su parte externa por piel, constituida por epidermis, dermis e hipodermis, y por su parte interna por una mucosa, constituida por un epitelio de revestimiento, una lámina propia y una submucosa. El labio es un repliegue musculocutáneo membranoso. Para diferenciar en un corte la piel de la mucosa se deben visualizar los folículos pilosos. Además el epitelio de la mucosa es más alto. Las glándulas salivales que componen la mucosa de los labios son mixtas túbuloacinares. La lesión labial sangra mucho, por una profusa irrigación principalmente venosa, con presencia de anastomosis arteriovenosas. La zona del borde libre labial pierde gradualmente la cornificación, y es una zona de transición única del labio. Recibe el nombre de rojo o bermellón de los labios, y tiene su color rojo característico debido a la abundancia de capilares sanguíneos bajo una capa de tejido epitelial transparente. Labio superior En la zona central se eleva un nódulo redondeado llamado tubérculo. Por encima del nódulo se encuentra una depresión llamada filtro. Desde las alas de la nariz a las comisuras de los labios se encuentran unos surcos llamados surcos nasolabiales. Labio inferior Tiene por debajo un surco horizontal llamado surco labiomentoniano.

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