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Acusan a 49 implicados en asalto al Capitolio de borrar evidencia en redes sociales

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Un análisis de The Associated Press en documentos de las cortes encontró que al menos 49 asaltantes son acusados de tratar de borrar fotos, videos y mensajes incriminatorios en cuentas de redes sociales que documentaron su conducta, cuando una turba de seguidores de Donald Trump ingresó por la fuerza en el Congreso e interrumpió brevemente la certificación de la victoria electoral del presidente Joe Biden.

Uno de esos acusados es James Breheny, miembro del grupo extremista Oath Keepers, quien fanfarroneó en mensajes de texto de haber entrado al Capitolio durante el asalto. Después de la recomendación de un asociado dos días después, Breheny borró todas las fotos, todos los mensajes y adquirió un nuevo teléfono, revelan documentos en la corte.

Phoenix. Luego de alardear en redes sociales por su participación en el asalto al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero, ahora los responsables se apresuran a borrar la evidencia. A sabiendas de que violaron la ley, buscan encubrir su papel en el asalto, algo que casi seguramente los perjudicará en las cortes.

Un análisis de The Associated Press en documentos de las cortes encontró que al menos 49 asaltantes son acusados de tratar de borrar fotos, videos y mensajes incriminatorios en cuentas de redes sociales que documentaron su conducta, cuando una turba de seguidores de Donald Trump ingresó por la fuerza en el Congreso e interrumpió brevemente la certificación de la victoria electoral del presidente Joe Biden.

Los expertos aseguran que los esfuerzos de borrar los documentos de las redes sociales muestran la intención desesperada de manipular la evidencia, lo que puede servir en tribunales como poderosa prueba de conciencia de culpabilidad de las personas y dificultar la negociación de acuerdos con la fiscalía para sentencias reducidas.

Uno de esos acusados es James Breheny, miembro del grupo extremista Oath Keepers, quien fanfarroneó en mensajes de texto de haber entrado al Capitolio durante el asalto. Después de la recomendación de un asociado dos días después, Breheny borró todas las fotos, todos los mensajes y adquirió un nuevo teléfono, revelan documentos en la corte.

Ese mismo día, dice el FBI, Breheny cerró su cuenta en Facebook, donde tenía fotos que tomó durante el asalto y se quejaba de que el gobierno se volvió tiránico.

El abogado de Breheny, Harley Breite, sostuvo que su representado nunca obstruyó la investigación ni destruyó evidencia y que Breheney no sabía, cuando cerró su cuenta, que su contenido sería considerado evidencia.

Breite rechazó que Breheny debía reconocer, en los días inmediatos al asalto, cuando éste dominaba las noticias, que el ataque era una situación grave que podía poner en peligro su libertad. Uno no puede borrar evidencia si no sabe que va a ser acusado, aseveró.

Borrar contenido digital no es tan simple como eliminar mensajes de celulares, redes sociales o cerrar cuentas. Los investigadores han conseguido rescatar el contenido digital pidiéndolo a las compañías de redes sociales, aunque las cuentas hayan sido cerradas.

Los mensajes colocados en Facebook, Instagram y otras plataformas son recuperables por un tiempo y las autoridades rutinariamente piden a esas compañías que preserven los registros hasta que puedan obtener órdenes judiciales para ver los mensajes, afirmó Adam Scott Wandt, profesor de Políticas Públicas en el John Jay College of Criminal Justice, institución que entrena a agencias del orden sobre investigaciones digitales.

Las autoridades tienen otras vías para investigar si alguien ha tratado de borrar evidencia. Incluso si una persona anula contenido de una cuenta, las autoridades pueden conseguir acceso a ese contenido si ha sido copiado en un servidor de la nube. Personas que no están involucradas en un delito, pero a quienes se enviaron fotos o videos incriminatorios, pudieran enviarlos a los investigadores. Asimismo, los metadatos insertados en el contenido digital pueden mostrar también si han sido modificados o alterados.

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▲En imagen de archivo, la asonada en torno al Capitolio en Washington.Foto Ap

Phoenix. Luego de alardear en redes sociales por su participación en el asalto al Capitolio de Estados Unidos el 6 de enero, ahora los responsables se apresuran a borrar la evidencia. A sabiendas de que violaron la ley, buscan encubrir su papel en el asalto, algo que casi seguramente los perjudicará en las cortes.

Un análisis de The Associated Press en documentos de las cortes encontró que al menos 49 asaltantes son acusados de tratar de borrar fotos, videos y mensajes incriminatorios en cuentas de redes sociales que documentaron su conducta, cuando una turba de seguidores de Donald Trump ingresó por la fuerza en el Congreso e interrumpió brevemente la certificación de la victoria electoral del presidente Joe Biden.

Los expertos aseguran que los esfuerzos de borrar los documentos de las redes sociales muestran la intención desesperada de manipular la evidencia, lo que puede servir en tribunales como poderosa prueba de conciencia de culpabilidad de las personas y dificultar la negociación de acuerdos con la fiscalía para sentencias reducidas.

Uno de esos acusados es James Breheny, miembro del grupo extremista Oath Keepers, quien fanfarroneó en mensajes de texto de haber entrado al Capitolio durante el asalto. Después de la recomendación de un asociado dos días después, Breheny borró todas las fotos, todos los mensajes y adquirió un nuevo teléfono, revelan documentos en la corte.

Ese mismo día, dice el FBI, Breheny cerró su cuenta en Facebook, donde tenía fotos que tomó durante el asalto y se quejaba de que el gobierno se volvió tiránico.

El abogado de Breheny, Harley Breite, sostuvo que su representado nunca obstruyó la investigación ni destruyó evidencia y que Breheney no sabía, cuando cerró su cuenta, que su contenido sería considerado evidencia.

Breite rechazó que Breheny debía reconocer, en los días inmediatos al asalto, cuando éste dominaba las noticias, que el ataque era una situación grave que podía poner en peligro su libertad. Uno no puede borrar evidencia si no sabe que va a ser acusado, aseveró.

Borrar contenido digital no es tan simple como eliminar mensajes de celulares, redes sociales o cerrar cuentas. Los investigadores han conseguido rescatar el contenido digital pidiéndolo a las compañías de redes sociales, aunque las cuentas hayan sido cerradas.

Los mensajes colocados en Facebook, Instagram y otras plataformas son recuperables por un tiempo y las autoridades rutinariamente piden a esas compañías que preserven los registros hasta que puedan obtener órdenes judiciales para ver los mensajes, afirmó Adam Scott Wandt, profesor de Políticas Públicas en el John Jay College of Criminal Justice, institución que entrena a agencias del orden sobre investigaciones digitales.

Las autoridades tienen otras vías para investigar si alguien ha tratado de borrar evidencia. Incluso si una persona anula contenido de una cuenta, las autoridades pueden conseguir acceso a ese contenido si ha sido copiado en un servidor de la nube. Personas que no están involucradas en un delito, pero a quienes se enviaron fotos o videos incriminatorios, pudieran enviarlos a los investigadores. Asimismo, los metadatos insertados en el contenido digital pueden mostrar también si han sido modificados o alterados.


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▲En imagen de archivo, la asonada en torno al Capitolio en Washington.Foto Ap Phoenix. Luego de alardear en redes sociales por su participación en el asalto al Capitolio de Estados Unidos el […]

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